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En Colombia, el café cultivado bajo sombra sostiene tanto a las aves como a las personas

by cnkguy
En Colombia, el café cultivado bajo sombra sostiene tanto a las aves como a las personas

De la edición de otoño 2016 de la revista Living Bird.

Temprano una mañana en enero del año pasado, tomaba café colombiano a la manera colombiana – tinto.

Tomé mi tinto sentado en la terraza colonial de la finca Los Arrayanes, una finca de café y hotel regentado por la cuarta generación familiar, situada en el noroeste de Antioquia, Colombia. Aún no había amanecido sobre las altas montañas de los Andes. En la penumbra del amanecer, el zumbido incesante de los insectos nocturnos empezaba a bajar.

coffee columbia cup

Mis sentidos del gusto y olfato estaban consumidos por el café, que era naturalmente intenso, el sabor viniendo directamente de los granos de café sin ningún quemado en el tostado. Pero mis ojos estaban enfocados en una pequeña plataforma de madera con dos pedazos de banano. El primer ave en visitar fue un barranquillo, una de las múltiples aves fantásticas de Colombia que parecen sacadas del cuento de Alicia en el País de las Maravillas. Tenía un plumaje verde y turquesa y una máscara negra alrededor de los ojos, y era muy grande—más largo que mi antebrazo, con una cola larga que termina en dos círculos que se movía rítmicamente de lado a lado como un péndulo de reloj.

El barranquillo voló y tomé otro sorbito de café para estar seguro que no lo había soñado. Pronto otra ave llegó a la plataforma para picotear los bananos. Esta era amarilla, aunque los Colombianos la llaman la tangara roja porque los machos de la especie son totalmente rojos. En su área de reproducción en Norteamérica, los observadores de aves desde las Carolinas hasta Texas lo conocen como Summer Tanager, o tangara veranera.

Por más de 5 millones de años, un arcoíris de aves migratorias Neotropicales (tangaras, reinitas, y turpiales) se embarcan cada año en una migración épica desde sus áreas de reproducción en Norteamérica hacia el Neotrópico. En Colombia, las áreas donde las aves llegan son muy distintas de lo que eran hace apenas 50 años. Entre los años setenta y los noventa, más del 60 por ciento de las tierras cafeteras de Colombia fueron despojadas de bosques a medida que se plantaban nuevas variedades de café cultivado sin sombra. Durante ese mismo período las poblaciones de muchas especies de aves migratorias disminuyeron considerablemente – una caída que muchos científicos atribuyen a la deforestación de las áreas de ‘invierno’ en Centroamérica y Sudamérica.

 

Un barranquillo andino, especie endémica a los bosques húmedos de montaña en los Andes. Foto por Guillermo Santos.Un barranquillo andino, especie endémica a los bosques húmedos de montaña en los Andes. Foto por Guillermo Santos.
Arriba: Esta hembra de la tangara roja probablemente migró a Colombia desde algún lugar del sur de los Estados Unidos. Abajo: Una reinita gorginaranja en un arbusto de café. Fotos por Guillermo Santos.Arriba: Esta hembra de la tangara roja probablemente migró a Colombia desde algún lugar del sur de los Estados Unidos. Abajo: Una reinita gorginaranja en un arbusto de café. Fotos por Guillermo Santos.

Sin embargo, el café no requiere deforestación. Cuando los holandeses introdujeron el café al Nuevo Mundo en el siglo XVIII, era un cultivo del sotobosque, cultivado bajo un dosel de árboles. Hoy algunos cafeteros Colombianos están volviendo a esta antigua práctica con la creencia que los árboles contribuyen a producir un café de mejor calidad. Están dispuestos a cultivar café bajo sombra si eso es lo que el consumidor, gente como yo, está dispuesto a comprar. El consumidor estadounidense afecta directamente cómo se cultiva el café en Colombia, porque los Estados Unidos es el cliente número uno del café Colombiano – importando más de $1 billón en granos cada año.

El invierno pasado, por una semana, rastreé el café colombiano hasta su origen, junto con un equipo de investigadores de la Universidad de Cornell mientras estudiaban los efectos biológicos y socioeconómicos del café cultivado bajo sombra. Me quedé con una gran apreciación por el poder del grano del café – de proveer sustento a padres, madres e hijos, y de crear la base financiera para una parcela de árboles que acogerán a todo tipo de reinitas migratorias durante los meses del invierno del norte.

Coumbian man. Photo by Guillermo SantosUn trabajador cafetero espera en la Cooperativa de los Andes frente a un mural que celebra el legado del café en Antioquia. Foto por Guillermo Santos.

<!–[full_width path="https://files.allaboutbirds.net/wp-content/uploads/2016/09/JardinView-Santos.jpg" class="dark"]The scenic view from a coffee farm nestled in the northern Andes Mountains just outside the village of Jardín. Foto by Guillermo Santos.[/full_width]–>

Multimedia: Siga a la científica Amanda Rodewald en el campo mientras estudia la relación entre el café cultivado bajo sombra y el hábitat de invierno para las reinitas y tangaras migratorias. Por Chris Foito/Laboratorio Multimedia de Cornell.

“Es por esto que me encanta el policultivo”. Amanda Rodewald – directora de Ciencia de la Conservación del Laboratorio de Ornitología de Cornell— sonríe mientras coge una naranja de un árbol para las onces. Era otra madrugada, su tercera consecutiva, y ya había quemado su desayuno de las 5 am de arepa, huevos y queso. Mientras terminaba de amarrar la última red de niebla, a un palo de guadua recién cortado, peló la naranja y tiró la cáscara entre los arbustos de café que la rodeaban. Arboles de aguacate y plátano formaban un nivel intermedio de vegetación de aproximadamente tres metros de altura y, por encima de ése, un dosel de árboles de cinco pisos de altura. Era una finca de café pero había mucho más que café creciendo allí.

Después del último casco de naranja, Rodewald caminó por un sendero empinado para reunirse con el biólogo que trabajaría con ella esa mañana, Nick Bayly de SELVA, una ONG Colombiana dedicada a la ciencia de la conservación. El instaló un entramado de redes de niebla, tan finas como una tela de araña, para atrapar algunas aves migratorias con el fin de pesarlas (para ver si están ganando peso para su viaje de regreso al norte) y equiparlas con un anillo en la pata (con la esperanza de recapturarlas en el futuro y monitorear su supervivencia). Por ahora, quedaba sentarse y esperar bajo los árboles a ver cuáles aves volarían hacia las redes.

Por más de una década, Rodewald ha investigado cómo las aves migratorias Neotropicales se benefician al pasar la época no reproductiva en fincas de café con árboles. Empezó en Venezuela en el 2005, dónde junto a su equipo consiguió la primera evidencia que la reinita norteña, la reinita verderona y la reinita cerulea ganan peso mientras permanecen en fincas de café bajo sombra, lo que quiere decir que están en buena condición para su migración de regreso hacia el norte.

Pero para el 2008, el ambiente para la investigación en Venezuela, bajo Hugo Chávez, se había vuelto muy hostil para continuar. Entonces se trasladó a Colombia, otro lugar rico en aves y café. Hoy Rodewald supervisa seis estudiantes de posgrado a través de su posición como Profesora de Ornitología Garvin en la Universidad de Cornell, y otros seis científicos en el Laboratorio de Ornitología de Cornell, todos trabajando en 11 países de Centroamérica y Sudamérica en una diversidad de proyectos que colectivamente apuntan responder la pregunta clave de cómo los paisajes funcionales (café, cacao, u otros cultivos) pueden proporcionar hábitat para las aves y mantener la biodiversidad.

Pero es en el campo donde ella se siente más en casa, donde lleva el pelo amarrado en una cola de caballo que baila sobre su espalda mientras salta de red en red, revisando si hay capturas.

“Amanda, tenemos uno”, dijo Bayly desde una de las redes. Nos apuramos para encontrar a un garrapatero común que parecía un cuervo con pico de loro. Bayly no estaba muy contento con desenredarlo: “Pican. Huelen mal. En general son desagradables”.

Aún no hay aves migratorias, por lo que Bayly puso un parlante bajo una red de niebla para transmitir el trino de un buhíto ferrugineo. Esta es una técnica de campo que se usa bajo un protocolo estricto de investigación, sólo cuando se necesita sacar las aves del monte. De pronto, la escena se convirtió en una especie de caos aviar. Aves invisibles hasta hace unos momentos aparecieron y empezaron a chirriar fervientemente mientras volaban y se sumergían entre los arbustos de café buscando a un depredador para espantar. Tras mirar a través de mis binoculares a las primeras aves que respondieron, sondeé una rápida sucesión de reinitas— reinita alidorada, reinita cerulea, reinita gorginaranja, reinita verderona, y reinita trepadora, que los granjeros colombianos llaman cebrita (vea la lista completa de eBird de la mañana).

En minutos había un grupo de aves atrapadas en las redes. Rodewald y Bayly trabajaron rápidamente desenredando las aves y metiéndolas en bolsas de tela. De regreso en la estación de procesamiento improvisada– una tabla de madera sobre unos ladrillos- Bayly sacó de la primera bolsa una pequeña ave amarilla con capucha gris, una reinita enlutada.

Más de 46 millones de estadounidenses dicen que observan aves, y el 57 por ciento de los estadounidenses toma café a diario. Eso significa que puede haber más de 25 millones de observadores de aves que toman café.

La puso brevemente sobre una balanza digital y sopló suavemente su panza para examinar su condición física “9.1 gramos… músculo dos”, Bayly dictó a Rodewald los índices de masa corporal, quien anotó los números en un formato de datos. Esta reinita enlutada estaba pasando bien el invierno.

“Realmente ésta es un ave del café. Forrajea entre las plantas de café” dijo Bayly. Me recordó la última vez que vi una reinita enlutada, escondiéndose entre el sotobosque en la cima de una montaña a las afueras de Ithaca, seis meses atrás durante el verano en el estado de Nueva York.

Siguió una reinita del Canadá, sus ojos negros exageradamente grandes que resaltaban aún más mientras Bayly la sacaba de la bolsa hacia la luz del día. “Esta es un ave de bosque” dijo mientras medía las plumas de su cola con un calibrador “pero usa fincas de café con árboles”.

Cultivo de café: Cultivado sin sombra versus cultivado con sombra

El café cultivado sin sombra (izquierda) es un monocultivo de arbustos de café. El café cultivado con sombra ofrece más hábitat para las especies de bosque. Fotos: Chris Foito/Laboratorio Multimedia de Cornell; Guillermo SantosEl café cultivado sin sombra (izquierda) es un monocultivo de arbustos de café. El café cultivado con sombra ofrece más hábitat para las especies de bosque. Fotos: Chris Foito/Laboratorio Multimedia de Cornell; Guillermo Santos.

El café fue descubierto y cosechado en África, donde era una planta de sotobosque. Los comerciantes holandeses introdujeron el café al Nuevo Mundo en el siglo XVIII como una cosecha de suelo forestal cultivada bajo un dosel denso. Ese método de cultivo persistió durante siglos en todo el mundo.

En la década de 1970, a medida que las presiones del mercado y las enfermedades y plagas dañaron los cultivos de café, muchos países productores de café incentivaron el uso de variedades modernas cultivadas a pleno sol. Los cafés cultivados sin sombra ofrecieron la esperanza de mejores rendimientos y resistencia a las enfermedades, pero hubo costos por esta conversión.

El café a libre exposición se cultiva a menudo como un monocultivo que utiliza altas dosis de pesticidas y fertilizantes, lo que convierte a la finca de café en un desierto ecológico. También hay impactos en los seres humanos, ya que el café sin sombra requiere a menudo la extracción de árboles de laderas escarpadas, causando erosión, escorrentía de agua contaminada y deslizamientos de tierra.

Los cultivos sin sombra producen más granos que los cultivos con sombra, pero el café tiende a ser de menor calidad, lo que significa precios más bajos. El café con sombra, por otro lado, puede tener costos de producción más bajos debido a una menor necesidad de fertilizantes artificiales (porque la hojarasca descompuesta alimenta las plantas de café) y pesticidas (porque los árboles atraen a las aves que comen insectos como el archienemigo del cafetero- la broca). Y, el grano final produce una taza de café con mejor sabor lo que puede significar un mayor precio por kilo.

“Los nutrientes administrados por los árboles dan al café una fragancia única”, dice Francisco Javier Velázquez Budelo, administrador de De los Andes Cooperativa en el pueblo colombiano de Jardín. “Le da al café más sabor, más intensidad”.

Esta reinita también calificó con un índice de masa corporal saludable. Una investigación recientemente publicada por Rodewald y su colega y ex estudiante Gabriel Colorado, ahora profesor en la Universidad Nacional de Colombia en Leticia, documentó cómo seis especies migratorias- reinita del Canadá, reinita cerulea, reinita gorginaranja, y reinita verderona, así como el picogordo degollado y la tangara roja— mejoraron su condición corporal al pasar el invierno en las fincas de café bajo sombra. Y una mejor condición corporal conduce a una mayor supervivencia año a año. En otro estudio de Rodewald, una reinita cerulea anillada regresó a la misma esquina de la misma finca de café por cinco años seguidos, un logro increíble para un ave que típicamente vive solo unos cuantos años.

Eso no quiere decir que el café con sombra sea mejor hábitat que el bosque primario; más bien, es una adición vital a lo que queda. Más del 75 por ciento de los bosques montañosos de Colombia han desaparecido. En la ausencia de bosques, algunas especies dependen de las fincas de café bajo sombra. Rodewald dice que la disminución de la población global de la reinita cerulea- en un 70 por ciento desde los años sesenta- coincide con la conversión masiva de cafetales bajo sombra a cafetales de libre exposición solar en Colombia.

Entre las 42 especies de aves migratorias que utilizan las plantaciones de café, más de la mitad (22) tienen poblaciones en disminución significativa. La taza de café con el desayuno tiene el poder de ayudar directamente, o afectar de manera negativa, a las aves migratorias. Es un viejo estribillo que ha sido cantado por Scott Weidensaul en su libro clásico Living on the Wind; por la científica canadiense Bridget Stutchbury en Silence of the Songbirds; y por el fallecido y legendario Russell Greenberg del Centro de Aves Migratorias del Smithsonian, quien ayudó a crear la certificación de cafés amigables con las aves (Bird-Friendly) para los observadores de aves y consumidores de café que quieran apoyar hábitats con su taza de café.

Más de 46 millones de estadounidenses dicen que observan aves, y el 57 por ciento de los estadounidenses toman café a diario. Eso significa que puede haber más de 25 millones de observadores de aves que toman café, más del 17 por ciento del mercado estadounidense de café. Pero el café Amigable con las Aves constituye menos del 0.1 por ciento de ese mercado. Y la participación en el mercado de las etiquetas como Rainforest Alliance y Orgánicos están por debajo del 5%.

Claramente, millones de observadores de aves no han oído el mensaje sobre el café y las aves migratorias … o no están escuchando.

Un trabajador de una finca con una canasta de pepas de café recién cosechadas. Foto de Gustave Axelson.

La carretera destapada hacia la finca de café de María Leticia Giraldo Marino estaba llena de pájaros. Cada pocos metros había una placa de madera adornada con pinturas de aves en papel maché.

Los pájaros vienen aquí todo el tiempo, así que los pinto como los veo”, dijo Marino. “Son mi inspiración”.

María Leticia Giraldo Marino adorna su finca de café con sus ilustraciones de aves. "Los pájaros vienen aquí todo el tiempo, así que los pinto como los veo", dice. Foto por Guillermo Santos.María Leticia Giraldo Marino adorna su finca de café con sus ilustraciones de aves. “Los pájaros vienen aquí todo el tiempo, así que los pinto como los veo”, dice. Foto por Guillermo Santos.

Ella era una abuela Colombiana de sonrisa cálida que se apresuró a servir a sus huéspedes un tinto con panela (café negro endulzado con pequeños trozos de azúcar sin refinar). Y estaba profundamente orgullosa de su finca familiar de 2 hectáreas. La casa de campo de una sola planta , era una casa ordenada y sencilla, de terracota y techo de metal corrugado y con una vista de un millón de dólares, ubicada tan alto en esta ladera andina que los gallinazos comunes volaban en círculos abajo.

Al lado de la casa había una pared de roca con un santuario en el centro, y más pájaros -en forma de pequeñas esculturas- rodeando a la Virgen María.

“Aquí hay pájaros por todos lados”, dijo Jaime de Jesús Bustamante Montoya, un trabajador de campo en la finca de Marino. “Me hacen compañía cuando estoy cosechando el café”.

Después del café, Rodewald partió con Montoya para trepar a través de los arbustos de café subiendo y bajando las pendientes empinadas durante otro censo de aves. A ellos se unió un economista de gafas -el candidato a doctorado Juan Nicolás Hernández-Aguilera de la Escuela Dyson de Economía Aplicada de la Universidad de Cornell.

Este no era un conteo de aves típico. Esta vez, Rodewald estaba uniendo su investigación con el trabajo de Miguel Gómez, un profesor de Dyson y el asesor de Hernández-Aguilera, para un proyecto multidisciplinario del Centro Atkinson para un Futuro Sostenible de Cornell.

La paz huele a Café

El economista de la Universidad de Cornell, Juan Nicolás Hernández-Aguilera, da una clase en De los Andes Cooperativa. Foto: Guillermo Santos.El economista de la Universidad de Cornell, Juan Nicolás Hernández-Aguilera, da una clase en De los Andes Cooperativa. Foto: Guillermo Santos.

El estudiante de doctorado en Economía de la Universidad de Cornell, Juan Nicolás Hernández-Aguilera, está impulsado por el amor al país en su investigación sobre los beneficios socioeconómicos del café especial de cultivo sostenible.

Nacido en Colombia, creció en Bogotá como testigo del conflicto de décadas que ha desplazado a más de 5 millones de personas y cobrado un cuarto de millón de vidas.

En agosto, el gobierno colombiano firmó un acuerdo de paz con el grupo rebelde de las FARC para poner fin a su guerra civil. Hernández-Aguilera dice que la economía será la clave para una paz duradera.

“Cualquier acuerdo no será sostenible si no se proporcionan oportunidades factibles en las áreas rurales”, dice, señalando que el café especial ofrece una manera de sacar a los agricultores de la pobreza.

Otro economista Colombiano, Juan Mario Laserna, lo expresó de manera concisa: “La paz tiene olor a café”.

La idea es obtener una visión holística del café y la silvicultura (agricultura en un entorno forestal) a través de diferentes lentes, el ecológico y el socioeconómico. La hipótesis es que el café especial –el buen café, no el que se vende en grandes latas en el supermercado- puede ser mejor para todos, si es cultivado de manera sostenible.

La sostenibilidad es a menudo acusada de ser una palabra poco concreta. El proyecto Atkinson busca trazar líneas claras para los beneficios de la agricultura de café sostenible. Esta región en el corazón del eje cafetero Colombiano es el lugar perfecto para esa investigación porque la cooperativa de café local (De los Andes Cooperativa) se especializa en café sostenible y especial.

En la década de 1990, un colapso en los precios del café golpeó fuerte a Colombia, la mitad del valor del mercado de café del país desapareció y miles de familias de las regiones cafeteras cayeron en la pobreza. Como estrategia para el futuro, De los Andes Cooperativa comenzó a fomentar y apoyar a las fincas a cultivar granos de alta calidad que califiquen para el mercado del café especial, donde los precios tienden a ser más altos y más estables. Para diferenciar aún más su café, la cooperativa ayudó a 20 fincas a obtener la certificación Rainforest Alliance para identificar sus granos como café cultivado de manera sostenible y especial. Para esas fincas el proceso significó resistir al impulso de talar el bosque para cultivar café y a cambio sembrar nuevos árboles.

Al igual que con la mayoría de cosas cultivadas de manera sostenible, los beneficios no se ven en el libro de contabilidad de un solo año. Los compradores de la cooperativa dicen que el café cultivado bajo sombra tiende a cumplir con los estándares especiales (la hojarasca da un sabor más intenso), pero los agricultores ven un rendimiento inferior al del café cultivado sin sombra, por lo que cualquier beneficio producto de los precios más altos puede ser anulado al enviar menos café al mercado.

El proyecto Atkinson está midiendo los beneficios a largo plazo para los agricultores del modelo sostenible de café especial, con el fin de evaluar si es realmente una mejor alternativa al volátil mercado mundial del café de consumo

Hasta el momento, Hernández-Aguilera y su equipo de estudiantes universitarios Colombianos han entrevistado a propietarios y trabajadores en 265 pequeñas fincas de café en esta región. Han escuchado frecuentemente que algunos de los árboles sembrados en estas fincas (como el aguacate y el plátano) también proporcionan alimento a los hogares para compensar sus gastos de alimentación y que las plantas de café que crecen bajo árboles producen granos por más tiempo (15 años) que las que crecen sin sombra (5 años), lo que ahorra el dinero que se utilizaría para reemplazar las plantas de café.

De las entrevistas de Hernández-Aguilera también surgieron una serie de beneficios ambientales. Los agricultores dicen que están utilizando menos productos químicos (la hojarasca bajo los árboles disminuye la necesidad de fertilizantes sintéticos), lo que es más barato para ellos y más saludable para los trabajadores y para el suministro de agua local. Dicen que en los últimos 15 años los deslizamientos de tierra han sido menos comunes, lo que podría deberse al mayor número de árboles que están fijando el suelo en las laderas de las fincas de café.

Pero ninguno de estos servicios ambientales es fácilmente cuantificable para el modelo de un economista. Ahí es donde entran los censos de aves de Rodewald. Ella ha ayudado a entrenar a jóvenes ornitólogos Colombianos a contar las aves en las fincas que visitan, para que Hernández-Aguilera pueda utilizar el conteo de aves como un indicador de biodiversidad saludable en sus evaluaciones de las condiciones de las fincas de café.

Una reinita gorginaranja forrajea entre los árboles en una finca de café cultivado con sombra. Por Chris Foito/Laboratorio Multimedia de Cornell.

Una reinita gorginaranja presente en la finca de María Marino ese día. Cuando me dirigí a una cima para disfrutar de la vista, la reinita salió de un bosque remanente al borde de los arbustos de café y aterrizó en un árbol de plátano. (Vea la lista de eBird del día.) Es un pájaro que he visto en Minnesota y Maine, entrando y saliendo de los abetos. Su cara no era tan encendida como recordaba, más bien de un color naranja pálido. Pero la oscura máscara negra estaba intacta. Y ahora ambos estábamos aquí, a 4,000 kilómetros de casa. Excepto que esa reinita gorginaranja podría considerar a Colombia más su hogar que Norteamérica. Pasa el doble de tiempo aquí (unos cinco meses en el año) que en el norte en su área de reproducción

Multimedia: Escuche a Amanda Rodewald y al economista Juan Nicolás Hernández-Aguilera discutir los aspectos ecológicos y socioeconómicos del café sostenible. Por Chris Foito/Laboratorio Multimedia de Cornell.

Las reinitas gorginaranjas son la especie migratoria más frecuentemente vista en los censos de Rodewald en esta región, se ven en el 89 por ciento de las bandadas de aves en las fincas de café con sombra. Pero no todas esas fincas tienen el hábitat ideal para las aves. Una parte de esta finca estaba reservada como bosque (lo que le permitió calificar para la certificación de Rainforest Alliance), pero no tenía un dosel de árboles sobre los arbustos del café (que necesitaría para la certificación de Bird-Friendly).

“Los estándares de Bird-Friendly son lo mejor para las aves, no hay duda”, dijo Rodewald. Pero, dijo, se necesita más hábitat. Varios migrantes Neotropicales – incluyendo la reinita alidorada, reinita cerulea, y reinita del Canadá – pasan el invierno en la región Colombiana de Antioquia, donde no hay ninguna finca certificada por Bird-Friendly. Rodewald espera que su investigación abra el flujo de incentivos de conservación de aves y de sostenibilidad un poco más, para que así más fincas de café se animen a desempeñar al menos algún papel en detener la pérdida total de bosques desde México hasta América del Sur. En sus investigaciones, ella ha demostrado que una cubierta del dosel tan baja como un 25 por ciento, aún puede albergar grandes bandadas de aves migratorias, y que las fincas de café que hacen pequeñas mejoras en el hábitat –tan solo plantando algunos árboles por hectárea- pueden aumentar considerablemente la abundancia de aves.

“Claro, siempre es mejor si una finca de café mantiene un montón de árboles en pie. Más árboles siempre es mejor”, dijo Rodewald. “Pero todo cuenta. Un grupo de pequeñas fincas de café con al menos algunos árboles pueden hacer una diferencia a escala de paisaje para las aves”.

Las pequeñas fincas familiares constituyen el 95 por ciento de los productores de café en Colombia. Y las presiones económicas sobre estas familias son tremendas. Para muchos, las certificaciones orgánicas son inalcanzables, mientras que incentivos financieros modestos podrían llevarlos a, al menos, poner más árboles en sus fincas.

“Tenemos que reconocer que, en lugares como Colombia, la gente tiene que ganarse la vida y mantener a sus familias”, dijo Rodewald. “Y todo cuenta. Es lo mismo que le digo a la gente en los Estados Unidos. Si puedes comprar café con los más altos estándares, eso es genial, hazlo. Pero si no puedes, tampoco vale la pena renunciar por completo”.

“Para los productores y los bebedores de café, cualquier cosa que podamos hacer, cualquier pequeño cambio en las decisiones que tomamos, vale para algo”.

Al final de la semana, me separé de los investigadores de Cornell para visitar la finca familiar de café de Verónica Sánchez.

Había conocido a Sánchez unos días antes en la oficina de la cooperativa en el pueblo de Andes. En ese momento ella me pareció la pionera de la ciudad, vestida como si fuera a salir a la discoteca con sus amigos esa noche. Al enterarse que yo era un estadounidense interesado en aprender sobre el café, me invitó a la finca de su familia. Ella dijo que nunca habían hablado con alguien que, por lo menos hipotéticamente, podría estar bebiendo su café. Ellos no tienen idea a dónde exactamente van los granos de su finca después que los entregan. Sólo saben que la cooperativa los envía a 17 países en Norteamérica, Europa y Asia.

No tenía ni idea que mi visita significaría contratar a un guía con un jeep 4×4, que se desplazaría durante más de una hora de arriba a abajo por un camino sinuoso tan rocoso y precariamente grabado en el lado de la montaña, que yo pensaba con seguridad que era un camino de mulas. Cuando salí del jeep, con paso inestable, Sánchez vino por un sendero vistiendo una camiseta de color rojo brillante y zapatillas altas marca Converse, y con su característica manera despreocupada. Pero esta finca tenía una sensación diferente.

Era una finca aferrada a las cumbres más altas de la montaña, al borde de la pobreza. El hogar tenía una estructura en forma de L con cuatro habitaciones oscuras sin ventanas; en una habitación estaba un anciano, miembro enfermo de la familia, dormido en una silla de ruedas. La madre de Sánchez y varias tías, tíos y primos estaban ocupados haciendo sus oficios. Había bloques de cemento rotos alrededor de la base de un santuario viejo y desgastado de la Virgen María.

Después de ofrecerme una botella de gaseosa, Sánchez me llevó al prometido recorrido alrededor de la construcción anexa de concreto podrido. En un edificio me mostró una prensa despulpadora manual, similar a una antigüedad que había visto en un museo de la ciudad. “Es vieja, pero todavía funciona”, dijo.

Un poco más arriba en el camino, llegamos a un filo boscoso y empinado. “De allí es de donde viene toda el agua para esta finca”, dijo. Generaciones de su familia, que datan de su tatarabuelo, han dejado los árboles allí para proteger el agua, “y así sigue fluyendo”, dijo.

Algunos árboles de aguacate y plátano sembrados recientemente se situaban sobre las filas de arbustos de café. De una rama colgaba una cuerda con una botella de plástico, parecía un adorno, pero en realidad era un dispositivo integrado de manejo de plagas. Sánchez me mostró cómo una pequeña bolsa de alcohol etílico suspendida dentro de la botella atraía a los gorgojos de la broca y una solución de agua jabonosa en el fondo de la botella los ahogaba.

De Sus Propias Palabras: Escuche a Verónica Sánchez hablar sobre su ética en la agricultura del cultivo del café en este clip de la entrevista sin editar. Por Chris Foito/Laboratorio Multimedia de Cornell.

“No usamos herbicidas ni pesticidas”, dijo. “Estoy completamente en contra de la fumigación de los gorgojos, porque al matarlos también estamos envenenando el café”.

La trampa de la botella es una técnica que Sánchez aprendió en el Instituto Tecnológico de Antioquia, donde está inscrita con una beca del gobierno. En nuestra conversación, ella habló como un agrónomo, de cómo los árboles que están sembrando entre los arbustos de café retendrán la humedad y cómo fomentan la comunidad microbiana del suelo. Le pregunto de dónde viene su ética ambiental y ella dice, “de las malas prácticas que nos rodean”, echando una mirada de disgusto a la finca de café en la cresta de enfrente, un monocultivo de café sin sombra que se parece un poco a un campo de maíz de Iowa pero vertical.

“El sólo está pensando en su bolsillo”.

Y entonces me sorprendo cuando me entero que, a pesar de todos sus esfuerzos de estilo orgánico, su familia recibe el precio más bajo por su café en la cooperativa. La finca de su familia no logró pasar la evaluación de certificación Fair Trade el año pasado, debido a la falta de un sistema séptico que su familia no puede pagar.

¿Por qué ?, le pregunto a Sánchez. ¿Por qué hacer todo esto, preservar y sembrar árboles y jugar con las trampas de botellas de plástico, y renunciar al dinero aquí y ahora, que su vecino está recibiendo?
“Utilizamos buenas prácticas y tenemos la conciencia tranquila sabiendo que estamos produciendo algo de calidad orgánica”, aunque no sea orgánico certificado, dijo.

“Si aplicamos venenos al café, también envenenamos a los animales de la tierra y del cielo, como insectos y pájaros, y a su vez contaminamos el agua”. Y eso afecta a todo, desde su familia hasta las personas que beben su café, ella dijo.

“Por eso son malas prácticas”, dijo.

En esta montaña, Verónica Sánchez se encontraba parada al borde de un mercado mundial de café de 100 billones de dólares, los costales de yute de su familia tirados en un océano de 10 millones de toneladas de granos de café. En algún lugar al otro lado, hay consumidores de café bien intencionados, quizá en Japón (donde las ventas de café certificado están en auge), o en los Países Bajos (donde más de la mitad de todo el café está certificado), o los Estados Unidos (el importador más grande de café certificado).

La buena voluntad existe en ambos lados del océano del café. Pero en algún lugar en el medio, todo lo que Verónica Sánchez vierte en su café se está perdiendo en el mar.


Gustave Axelson es el director editorial del Laboratorio de Ornitología de Cornell.

Entendiendo las etiquetas del café

Al igual que con cualquier producto agrícola, conocer la historia sobre dónde se cultiva su café puede ayudarle a estar seguro que su dinero está apoyando sus valores. Aquí hay un breve resumen de lo que algunas de las etiquetas más comunes en las bolsas de café pueden significar en cuanto a cobertura de sombra y hábitat de aves: (lea más sobre etiquetas de café y aves).

  • Smithsonian coffee labelBIRD FRIENDLY este café se cultiva en fincas certificadas por científicos del Centro de Aves Migratorias Smithsonian. Este café tiene triple certificación-reuniendo Organic, Fair Trade, y requisitos estrictos adicionales como un dosel maduro y el tipo de bosque en el cual se cultiva el café. Este café está garantizado para apoyar el hábitat de las aves.
  • Rainforest Alliance labelRAINFOREST ALLIANCE los estándares por la cobertura de sombra son menos estrictos que Bird-Friendly, pero más del 70 por ciento de las fincas certificadas por Rainforest Alliance mantienen la cobertura de sombra, y el estándar promueve la preservación del bosque en reservas y a lo largo de las cuencas de los ríos. En las fincas donde el dosel forestal no es el ecosistema natural, se requiere mantener áreas conservadas de 30 por ciento o más como estándar.
  • USDA coffee labelORGANIC, el café orgánico, al igual que otros cultivos orgánicos certificados, se cultiva sin la mayoría de los pesticidas sintéticos y fertilizantes. Sin embargo, no hay parámetros para la cobertura de sombra.
  • SHADE-GROWN, estas etiquetas suelen aparecer en el café, pero esta designación no tiene una reglamentación o normas de certificación. Si usted compra café cultivado bajo sombra porque quiere apoyar a las aves, está confiando que la empresa de café está diciendo la verdad.
  • SPECIALTY, significa que el café tiene 80 o más de puntaje en una escala de degustación. No tiene nada que ver con las condiciones ambientales, aunque los cafés especiales tienden a provenir de pequeñas fincas familiares que pueden cultivar un café de mayor calidad.

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Texas Barn Owls: 2017 Update

by cnkguy
Texas Barn Owls: 2017 Update

Dear Bird Cams Community,

Thank you for waiting so patiently while our Texas Barn Owl cam has been offline since last summer. As we shared with you at the time, it was important for us to be able to sort through last season’s tumultuous events, listen to your feedback, and weigh how best to move forward. After much thought, discussion, and soul-searching, we have decided to keep the cam offline and to seek a new location for a Barn Owl cam.

We recognize that this will come as disappointing news to many of you since we all love the Barn Owls that have been featured on this cam and have followed them for many years. Some of you may even feel frustration or anger at the Lab or at one another for this outcome. It’s important for you to know that our Bird Cams staff loves and appreciates the cam community—all of you, with your diverse and sometimes opposing viewpoints. Your reactions to the lives of these Barn Owls came from a place of passion and caring, and that is a good thing in a world where we wish even more people would care about birds.




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During the past year, we have learned a lot about our own strengths and shortcomings in this new and challenging world of live streaming and social media. So much has changed since we launched the Barn Owl cam more than a decade ago. We’d like to share with you what we learned and invite you to join us in looking ahead to the future.

Bird Cams—Then and Now

In 2005, the Cornell Lab of Ornithology launched the Texas Barn Owl cam, thanks to the foresight and generosity of a cam host who enjoyed witnessing amazing events in an owl box through a cam on the property and who wanted to share that view with people around the world to increase the appreciation and understanding of birds.

At the time, because of bandwidth limitations and costs, we could transmit only one still image every 30 seconds and only 25 people could watch simultaneously! People enjoyed keeping up with the owls’ daily lives, reading posts from our scientists about the birds’ behaviors, and exchanging comments. It was one of the first cams anywhere in the world to stream real-time images of wildlife to the public.

Live streaming has come a long way since then. Today, there are more than 400 cams that stream wild birds from around the world, according to viewbirds.com. In 2012, we switched to high-definition, 24/7 live streaming with the goal of providing high-quality viewing experiences and year-round opportunities to learn about diverse birds from many locations, including endangered and little-known species.

With generous support from viewers who make it possible to keep our cams streaming, millions of people from more than 180 countries have now watched 17 of our cams featuring dozens of species, helping us meet that goal. We have been astounded by the communities that have formed around these cams, as together we have watched, shared, and documented the lives of these birds in unprecedented detail, often revealing new questions, insights, and discoveries.

In this June 2015 clip, the youngest Barn Owl devours a mouse delivered by a parent.

Social media has also come a long way ever since our Barn Owl cam debuted. For example, in 2005, Facebook had 5.5 million active users; today that number is more than 1.7 billion. Social media is both a blessing and a challenge. At its best, it enables phenomenal sharing and community-building, spreading knowledge and appreciation, and deepening bonds between people who share common passions. At its worst, its misuse can perpetuate misunderstandings and polarize or even destroy online communities.

Last year’s events—the starvation and deaths of young owls at the nest—were not new to this cam or to other Barn Owl cams around the world. Barn Owls are known for their naturally high nest failure rates. Unlike some other owl species which lay only a few eggs with a higher probability of successfully raising them all, a Barn Owl’s strategy is to lay more eggs than it is likely to be able to support. This enables them to capitalize on raising many young in years when prey are abundant, but otherwise they take heavy losses.

It has never been easy to watch a nest fail, whether because of predation, starvation, or any other cause. What made last year different was the use of social media as a divisive tool. Frustrated viewers used social media posts to try to reveal the identity of the anonymous host and cam location, made disparaging remarks about other viewers, and directed threats and words of hate and profanity toward the Cornell Lab of Ornithology through Twitter, Facebook, and other channels.

In the past, we had seen similar negativity directed at other cam hosts and institutions, in some cases causing the hosts to take their cams offline for good. We considered this option, too. We also heard the voices of many viewers who urged us not to let negativity discourage us from continuing to stream a cam that overall generates so many positives: joy, learning, sharing, insights, and knowledge. Yet clearly, something had to change. And the opportunity for change, we thought, begins with us.

What You Can Do

Barn Owl exiting the nest box

What if you develop a case of the Barn Owl blues without the Texas Barn Owl cam up and running this year? Here are a few suggestions.

  • Watch other Barn Owl cams. Do a Google search and you will find many other options for watching Barn Owls and other owl species. If you can leave comments on these sites, share your knowledge and observations from the Texas Barn Owl cam with others who will be curious to learn more. Watching other cams, you’ll also gain new insights that we hope you’ll come back and share with us some day.
  • Get to know a new species on another cam. For example, some of our viewers who disliked the non-intervention approach for the Texas Barn Owl cam have enjoyed watching our condor cam. As an endangered species involved in captive breeding and release programs, the condors are carefully managed by our partners at the U.S. Fish and Wildlife Service. This doesn’t mean that viewers never worry (it’s natural for parents to deliver a meal only once every few days) or that sad events don’t occur (in 2015 and 2016, the young condors were found dead outside the nest). However, the cam is streaming a program designed to help maximize the chances of successful breeding because of its federal status as endangered.
  • If you see negativity in social media, whether on our cams or others, put in a positive word for the cam providers. Most cam providers are operating on little if any budget, often putting in personal time in between other responsibilities. Most cam operators are motivated only by their desire to share a meaningful view of birds with others. Your encouragement makes all the difference.
  • Share your feedback with us. Whether you have a question, suggestion, or observation, we’re always happy to hear from you. We read all messages we receive, although because of the high volume, we are not always able to reply to them all. You can reach us any time at birdcams@cornell.edu.

Our Priorities: Science and Community

More than ever, we realize the importance of engaging viewers in the science involving the birds they’re witnessing. Events on the Barn Owl cam raised many questions that we and other viewers could help answer based on the scientific literature and previous observations, but many more questions might have been answered if we had a Barn Owl expert on hand. Were other owl families nearby struggling as the result of the record-breaking flooding, too? Who was the mystery owl who carried off one of the nestlings? An expert suggested that, based on similar observations elsewhere, it could have been a starving juvenile from a neighboring nest who was looking for a handout when things went awry, but since this population was not being studied, we can’t say for sure.

If the cam had been part of a larger study, we would have had valuable context about the Barn Owl population in the area, not only during one season, but across multiple years. Viewers also pointed out the value of insights that could be gained if the owls were individually banded or tracked with devices such as radio tags or satellite transmitters.

After our cam went offline last season, viewers helped us keep learning about Barn Owls by sharing what was happening on other cams. What they observed was eye-opening in a few ways. As with our cam, viewers shared that other cams from locations as far away as California and Holland also experienced losses when one or more nestlings could not get enough food. As they had on our cam, viewers witnessed intriguing and seemingly inexplicable behaviors, such as a third adult at one of the cams who was attempting to provision the young. And viewers had burning questions about these other cams, too, with little scientific information to go on.

We are now excited about looking into the possibility of streaming a Barn Owl cam that is part of an ongoing scientific study, with an expert who would be willing to answer questions about what we see on our cam and others, and to document new insights from the cams for the scientific literature. This would strengthen the Cornell Lab of Ornithology’s goal to engage viewers in science to improve the understanding of birds.

In addition to supporting the cam with more scientific interpretation, we learned that we have to be more personally engaged with our cam community. We had not earned the trust or understanding of enough of our viewers, so during a time of distress, they viewed the Lab of Ornithology as something “other,” an entity to be vilified. When we had the opportunity to speak with or exchange email messages with those who had been most upset with us, they explained that they had lashed out because they felt powerless to be heard any other way. If we are able to launch another Barn Owl cam in the future, we will need to add staff or build a larger volunteer base to help us with continual outreach, including making people feel heard and welcomed to express different viewpoints.

Live Wildlife Cams: A Brave New Genre

One of the most helpful discussions we had with viewers was about how live wildlife cams are an entirely new, emerging genre of media. Some viewers told us they love the opportunity to see nature the way it is—raw, unedited, with all its surprises—joyful as well as heart-wrenching. Others said they wished only to see the joyful parts, thinking it irresponsible to expose audiences to cruel circumstances. Still others wished they could change the storyline of what they were watching by intervening.

In a lighthearted 2015 moment, the young owls are entertained by a fly in their nest box.

No matter how you feel, it’s true that in the world of entertainment, people aren’t used to seeing nature as it is. Wildlife documentaries respect your emotional boundaries, pulling away when it gets most difficult to watch. Movies put you through suspense but wrap up with a satisfying ending. We had not made clear enough on our website that our main purpose in streaming the cams is to let you see as much as you wish of the lives of birds as they are in the wild. We encourage you to watch our cams if you want to see what raw nature reveals; if you don’t, there are many other options you can enjoy through other kinds of cams or programming.

Given that birds lead challenging lives, watching live cams can be difficult at times and will continue to be controversial. Most people are aware that they may see disturbing events when watching live cams. Sometimes it happens suddenly, such as when a predator carries off a nestling. In contrast, starvation happens over a prolonged period—hours and even days. Viewers have told us it puts them in the position of feeling personally responsible as if they can or should take action.

The debate about whether to interfere is rooted in deeply held differences about the role of humans in nature. Some people will always demand to alleviate suffering of any kind and wish to rescue any animal experiencing a hardship. Others come to see that nature works the way it does for a reason and that, as difficult as it may be to stand by, birds should be allowed to care for their own young because, even while risking failure, it’s what ultimately gives them the best chance of survival. Death, when it does occur, can sustain other animals in the ecosystem—whether a predator who may take a nestling in order to feed its own young, or an owlet consuming its deceased sibling to gain strength and live another day, perhaps to fledge.

Understanding nature is critical if we are to be effective stewards of our planet, and we have learned a lot by watching. For example, when a rat snake entered the nest box in 2015, we were awed by Dottie’s response: in the blink of an eye, she grabbed the snake, fought with it, and flung it out of the nest, saving the lives of her nestlings. She showed us that Barn Owls sometimes prevail even though the owls in this box were not so fortunate in 2010, when a snake consumed the young. We also learned how weather extremes affect breeding success. For example, the nest failed during the drought of 2009. And during last year’s record-breaking rainfall, Casper disappeared and four of the young starved.

In this May 2015 video, Dottie appears to hear a snake, then strikes out to grab it. Afterward, she gathers up her nestlings that had been flung about the box during the interaction.

Each year when food was scarce, viewers asked us to intervene. If we had, we might have taken nestlings from their parents that might otherwise have survived in the wild, as did little Ollie, against the odds, in 2015. In 2016, if we had added food to the nest, we might have made it impossible for the young owls to survive in the long-run. As a single parent, Dottie had trouble provisioning even one nestling. Young Barn Owls depend on their parents to supply them with food for weeks after fledging, and if all six juveniles had been artificially supplemented, it is unlikely she would have been able to keep up with feeding them all when they left the nest.

Our takeaway is not that humans should save lives by adding food to a nest, but by protecting habitats so owls and other birds can survive on their own. Given what Barn Owls are telling us, we should also work to slow climate change to minimize the widespread failures that may occur during weather extremes such as drought or flooding. Many viewers have told us that by watching the cams, they have learned firsthand about the challenges that wild birds face, and that they have become inspired to do what they can to change their own lifestyle and tread more lightly on the planet.

Whether or not you choose to watch, Barn Owls will experience successes and failures as they have for millennia. We do sometimes wonder whether the genre of live streaming natural events at Barn Owl nests will manage to survive the social media age. For now, we are listening to our viewers who say we should not give up: they do want the chance to see nature as it is, and to keep learning from the lives owls.

Look at the word “community” and you can see it has the word “unity” within it. Unity doesn’t mean everyone agrees all the time. Debate is at the foundation of science, and universities exist to foster divergent viewpoints. But in a community, people recognize that they have something in common, and they interact with one another respectfully, even when they agree to disagree. It’s our goal to keep looking for new opportunities to stream live footage of Barn Owls and other species, and to support a positive community of people who want to keep watching and learning together.

Watching the Barn Owl camera, we learned what a fierce defender Dottie was of her young. In this May 2016 clip she chases an unknown owl away after it attempted to steal prey she was delivering for her owlets.

A Tribute to the Owls and Our Cam Host, and Our Thanks to You

Although viewers tell us that events on the Texas Barn Owl cam were sometimes shocking and upsetting to watch, many of the same people said they would not trade the experience given all the wonderful moments they witnessed too, and everything they learned about owls along the way. Every year our staff at the Cornell Lab of Ornithology worried with you and celebrated with you throughout the ups and downs in the daily lives of Barn Owls.

We were always learning something new—whether in that first year when we realized just how amorous Barn Owls are with their frequent mating, or in this last year as the owls reminded us of how resilient they are when Dottie reappeared three days after we thought she had abandoned the nest and, finding her owlet gone, tolerated a newcomer in the box the next day and mated with him a mere two days later.

We speak for the entire community when we express our gratitude to the cam host who maintained the property to provide habitat for owls and other wildlife, and who selflessly shared a window into the world of Barn Owls so that others might enjoy and learn from it too. Featured on our flagship cam beginning in 2005, the Texas Barn Owls captured the hearts and minds of people of all ages and led to our robust cam program today, most recently featuring Bermuda cahows, a species once thought to be extinct. We thank our cam host for sharing and helping us grow the vision for the Bird Cams from their inception all the way to today as we look to the future.

More

Barn Owl in the Texas nest boxA Barn Owl captured on camera in the Texas nest box.

Have more questions about the Texas Barn Owls?
Visit our Bird Cams FAQ: Barn Owl Nest page.

Texas Barn Owl Archives
News, highlights, and comments from past years will remain archived on the Texas Barn Owls cam website.

Finally, we owe our thanks to you, the community of people who were watching all the time, alerting us about the latest developments you saw on the cam, asking questions and sharing your observations, screenshots, videos, and art. You helped keep our cams streaming with your donations, and you lifted our spirits with your kind words, even in the most difficult times.

We consider ourselves lucky to have had the privilege of watching this dynasty of owls for 12 years. The nest box will remain in place, as it was before we ever began streaming any images. Though the Bird Cams team will no longer be monitoring this nest live, we’ll leave the camera there to record footage to a hard drive, adding to the valuable record of data collected from this longstanding nest. We’ll be able to check the footage at the end of the season to let you know how the family fared. Meanwhile, retired from the live-streaming spotlight, the owls at this site will continue to lead their lives as they did before the cams. Thank you for your patience as we look ahead to future possibilities. We will, as always, keep you posted.

Yours sincerely,

Miyoko Chu, senior director, Communications

Charles Eldermire, Bird Cams project leader

Ben Walters, Bird Cams communication specialist

Source: Learn about Canaries and Budgies plus find more info about Budgie food and Canary Food. BIRDS and BIRDS NEWS All About Birds


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I'm starting a sideblog with a set purpose, like this one has, for posting certain types of submissions. I'm asking all blogs I follow like this. How do you work a blog like this? How do you find people for mods? How do you go about posting submissions? I'd really appreciate it if you answered! Thanks! :)

by cnkguy
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I mostly keep an eye out for bird-related content being posted on various sites (like reddit) that people would enjoy. Also, I have a lot of friends and family that know I love birds so they share stuff with me all the time. As time goes on you can see what types of posts get the most response and post that content more frequently. This blog started off mostly sharing pretty bird photos and quickly shifted to silly/cute birds once it was apparent people responded better to that.

This blog doesn’t have any mods, It’s only run by one person so I don’t have much advice about managing mods. I have had guest contributors write articles for my main becausebirds.com site but that’s a different beast. But, once your side blog is going and you have a good idea of the content people really like it would be easier to bring a mod on board and have them know exactly what type of stuff should be posted. I’d advise waiting a while before trying to make it a group effort.

On your submission page be as clear as possible as to what kind of content you are looking for and don’t feel obligated to post every submission.

Best of luck!

Also, if anyone who is a bird watcher or works/cares for birds is interested writing, send me an email!

Source: Learn about Canaries and Budgies plus find more info about Budgie food and Canary Food. BIRDS NEWS plus BIRD PICTURES and BIRDS Because Birds


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